Me pregunto si soy un caso perdido, como el calcetín cuya pareja se ha comido la lavadora, como un libro sin contraportada, como una alianza sin gemela. A lo mejor es que de entre los seis mil millones de personas que hay sobre la faz de la Tierra no hay una destinada para mi. Y mientras espero alguna señal permanezco aquí, sentada; quieta, como un muro porque después de todo, saber que te vas a pasar la vida sola, sin nadie al que abrazar cada mañana al despertar, sin nadie al que poder amar hasta el extremo sin temer a que te deje para siempre, simplemente a alguien a quien puedes considerar tuyo, después de pensarlo no tienes fuerzas ni para levantar la vista y mirar al frente.
Bueno, me compraré un perro.
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