Y al final, después de todo salió el sol, llegaste y porfín respiré. Me di cuenta de que nunca hay mal que por bien no venga, que después de caer alguien te ofrece la mano para levantarte. Me recordaste cómo sonreír, a sentir verdadera felicidad, a evadirme de la realidad. Y quien sabe, quizá seas tu el medio que justifique mis fines.

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