Mientras buscas tu media naranja... ¡cometé unas cuantas mandarinas!
viernes, 16 de diciembre de 2011
Los placeres violentos terminan en la violencia, y tienen en su triunfo su propia muerte, del mismo modo que se consumen el fuego y la pólvora en un beso voraz. Romeo y Julieta , acto II, escena VI
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