Contigo conocí el amor y el desamor,

la vida y el deseo de la muerte,
los buenos momentos,
una pizca de dependencia,
la debilidad, la seguridad,
el cielo, el mismísimo infierno,
la distracción y la obsesión
la alegría de vivir y la más profunda tristeza.
a sonreír aunque estubiese cansada
y a perder el orgullo, a sentirme humillada.
Por primera vez conocí a mis lágrimas,
y a los motivos que les hacían salir,
el arrepentimiento y la avaricia,
la conciencia de mis errores;
el descubrimiento de mis temores.
Me encontré con la soledad aunque estubiese rodeada de gente,
la frustración de querer ser feliz y no saber por qué no lo era.
Descubrí que hay cosas en la vida que a las que es mejor renunciar
aunque no quisiera dejarlas,
pero, que por propia salud mental, distanciarse era la mejor opción.
Y después de todo aprendí que las cosas pasan por algo,
para reconocer mis errores o para que vengan otras majores
para llenarse de esperanza y saber que siempre hay luz al final del camino.