sábado, 7 de enero de 2012
Victoria.
Y el caso es que tenía muchísimas cosas que decirle. Podría contarle cómo había hablado con él en sus noches a solas, podría decirle que su bloc de dibujo estaba lleno de bocetos de él, de su rostro, de sus grandes ojos castaños, que le habían contemplado tantas noches desde las estrellas; podría confesarle que había escuchado su voz en el viento cientas de veces, que le había recordado en todos y cada uno de los lugares más hermosos que había visitado…que le había echado de menos, intensa, dolorosa y desesperadamente.
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