miércoles, 29 de febrero de 2012

Empecé a llorar cuando colgaste

Me costó asumir la situación, pero cuando lo entendí todo, me olvidé de respirar, el corazón dejó de latirme, se me nubló la vista y sin darme cuenta, una lágrima surcaba mi mejilla. Caí pero no sentí el golpe, sino frío. Gélido, doloroso y paralizante frío que sin duda nunca olvidaré. El mundo se paró y la agonía no cesaba, no pude hacer nada más que encogerme y esperar a que todo eso acabase, pero en lo más profundo de mi estómago la sensación perdura y lo hará día a día hasta el fin de todo esto.

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