Cuando somos pequeños traicionamos a los amigos por una galleta, un juguete...Pero luego crecemos y todo es más complicado. Todo tiene importancia, las miradas, las palabras, los gestos. Y llega un momento que te das cuenta de que las personas no son lo que parece, que la mayoría de sus acciones tienen un cincuenta por ciento falso y que la otra mitad es cuestionable. Cuando menos te lo esperas, siempre hay alguien ahí para engañarte, aunque no pensaste que lo haría, la gente cambia o simplemente nunca te mostró cómo era realmente. Entonces, cuando de das cuenta, sientes como todo tu mundo da un giro tan brusco que ya no vuelves a ser la misma. La vida te enseñará que los amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano y que por más que te enamores, puede llegar un momento en el que esa persona, se convierta en un completo desconocido.

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