Jack se había dado cuenta de que
Victoria estaba mirando a Christian y, una vez más, se sintió fuera
de lugar. Recordó cómo había intentado transformarse en dragón,
sin conseguirlo, y quiso comentarlo con Victoria, hablarle de sus
dudas, de su miedo a no estar a a altura de lo que se esperaba de él
y, sobretodo, de no merecerla. Pero no dijo nada. A pesar de que
Victoria todavía parecía sentir algo muy intenso por él, en el
fondo Jack estaba convencido de que era demasiado tarde; de que, no
importaba cuánto se esforzara, Victoria acabaría marchándose con
Christian, antes o después. Y era algo que no quería hablar con
ella porque, por mucho que le doliera, si tenía razón, no debía
poner trabas en su camino, no debía retenerla a su lado contra su
voluntad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario