Hay cosas en la vida que, aunque no se dicen, están ahí, se sienten. Hubo un fin pero nunca estubo definido. Tu mirada no era la misma, la mía perdió entusiasmo y, con el tiempo, todo se desmoronó. Me gustaría saber que hubiera pasado si la llama siguiera encendida, si todo aquello que nos prometimos se hiciese realidad y las palabras no se las hubiera llevado el frío viento de febrero el cual tambien se llevó mi corazón.

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