domingo, 20 de mayo de 2012

Profunda, ciega y dolorosamente.


  • He renunciado a todo cuanto conozco- prosiguió Christian tras ella-. A todo el poder que me pertenecía por derecho. He dado la espalda a mi gente, a mi padre... incluso he renunciado a mi identidad...a mi nombre...por ti. Dime. ¿ qué más he de hacer? Quizá cuando me veas caer a tus pies, muriendo por tu causa, seas capaz de comprender hasta qué punto soy tuyo.

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